Todo consumo de cocaína supone un riesgo, sin embargo, éste es mayor en algunas circunstancias:
- Policonsumo: Mezclar con otras sustancias aumenta los riesgos y las consecuencias negativas. Su uso combinado con alcohol es altamente peligroso. Cuando se usan conjuntamente existe una interacción peligrosa entre la cocaína y el alcohol, el organismo la convierte en etileno de cocaína, mucho más tóxico.
- Adolescencia: Los riesgos y la posibilidad de generar dependencia son mayores cuanto menor es la edad de la persona consumidora.
- Embarazo: la cocaína atraviesa la barrera placentaria, afectando directamente al feto, pudiendo provocar daños durante su desarrollo o incluso, abortos.
- Consumo recreativo: la mayoría de los adictos a la cocaína lo hicieron consumiendo de forma espontánea, por diversión, subestimando los riesgos derivados del consumo, que al no ser a diario, no se percibe como peligroso. Piensan que "controlan", pero al final "te controla".
- Vulnerabilidad genética: la rapidez con la que se llega a la adicción y su intensidad son distintas en cada persona, dependiendo, entre otros, de factores genéticos. Hay personas más vulnerables que otras, aunque a priori, no se conoce el grado de vulnerabilidad de cada persona.

No hay comentarios:
Publicar un comentario