La Agencia Internacional de Investigacion sobre el cáncer detectó la presencia de 69 agentes cancerígenosen el aire contaminado por humo de tabaco, por lo que respirar ese aire también puede producir cáncer. Tras la combustión de tabaco, quedan suspendidas en el aire sustancias cancerígenas que, por su pequeño tamaño, pueden alcanzar rincones profundos del sistema respiratorio y ser muy nocivas.
Se ha demostrado que las personas no fumadoras que inhalan el aire contaminado por el tabaco (fumadores pasivos) también corren riesgos.
Inhalar el aire contaminado por el humo del tabaco incrementa el riesgo de padecer las mismas enfermedades de corazón y pulmón de los fumadores. Además, si padecen problemas de alergias, de asma o cardiovasculares, puede agravarse su sintomatología.
Estos riesgos se agudizan en mujeres embarazadas y en niños. Durante el embarazo hay un mayor riesgo al aborto espontáneo, de nacimiento prematuro o de bajo peso al nacer.
En los niños,la exposición al humo del tabaco aumenta el riesgo de muerte súbita del lactante y se incrementa el riesgo de infecciones respiratorias, asma, neumonía y otitis. También se ha demostrado un empeoramiento de los niños asmáticos expuestos al humo del tabaco.

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