viernes, 6 de marzo de 2009

Y más riesgos por el consumo de heroína

El uso crónico de la heroína inyectada provoca la aparición de venas cicatrizadas o colapsadas, infecciones bacterianas de vasos sanguíneos, abscesos y otras infecciones de piel y tejidos blandos, enfermedades hepáticas, cardíacas y renales. Las complicaciones pulmonares pueden ser el resultado de los efectos depresores de la heroína y/o de la mala salud del consumidor, que por sus hábitos higiénicos o estilo de vida condicionado por su adicción, es más suceptible de adquirir enfermedades respiratorias (bronquitis, tuberculosis...)
Algunos de los aditivos con los que se mezcla la heroína pueden obstruir los vasos sanguíneos de pulmones, hígado, riñones o cerebro, y causar infecciones y lesiones muy graves en estos órganos.
Compartir las jeringuillas u otros útiles de inyección, así como mantener relaciones sexuales sin protección, provoca infecciones por virus como el de la inmunodeficiencia humana (VIH), los de la hepatitis B y C, etc.

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