martes, 3 de febrero de 2009

Riesgos por el consumo de éxtasis

De forma inmediata tras su consumo, el éxtasis produce numerosos efectos adversos para la salud: naúseas, escalofríos, sudoración, visión borrosa, contractura involuntaria de la mandíbula, hasta la muerte por sobredosis.
En horas o días siguientes a su ingesta, disminuyen ciertas habilidades mentales: la memoria y la capacidad de procesar información, aumentando el riesgo de accidentes asociados a la conducción.
La asociación del éxtasis a una gran actividad física, como bailar durante horas, origina un "golpe de calor", es decir, aumenta la temperatura corporal que puede derivar en un fallo renal.
En consumidores suceptibles, puede producir deshidratación, hipertensión y fallo cardíaco, así como ansiedad, agitación y comportamientos violentos o de riesgo.
Los usuarios crónicos sufren daños en los procesos de atención, concentración y abstracción, pérdida de memoria, disminución de interés por el sexo, pérdida del apetito y una mayor frecuencia de alteraciones psiquiátricas como ansiedad, depresión, sintomatología obsesiva, ideación paranoide y trastornos del sueño.
Algunos estudios sugieren la posibilidad de que estos efectos no deseados de larga duración, que no desaparecen con períodos de abstinencia prolongados, ocurran tanto en casos de consumo habitual como de consumo esporádico.

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